Nos dirigimos hacia El municipio de Reocín, desde Quijas, la Junta Vecinal nos invita a participar en su décimo concurso de olla ferroviaria.
Así que 30 olleros, con sus correspondientes ollas, nos acercamos a la Pista Fernando Mier, junto a La Cagigona, a cocinar unas ricas patatas con costilla.
Jornada soleada donde la música, el aroma de los guisos y el ambiente colorido de las peñas atrajo a los vecinos que se acercaron a observar la evolución de lo cocinado.
Mientras los guisos iban tomando forma, se fueron recogiendo los postres para su valoración en el concurso.
A las dos, con exquisita puntualidad, dió inicio la recogida de las catas para su valoración.
Una vez concluida la deliberación, se entregaron los premios.
Damos nuestra más sincera enhorabuena a la Asociación Gastronómica Peña Las Cachavas, que se alzó con el primer premio; a Gerardo, de la Peña Olleros de Cantabria, que obtuvo el segundo premio y a Adela, de la Peña Las Trasmeranas, que consiguió el tercer premio.
En la categoría de postres, la tarta arcoiris de Patricia se alzó con el premio a la mejor presentación, la tarta de café de Begoña fue premiada por ser la de mejor sabor y la tarta de tres chocolates presentada por el Viar fue reconocida por ser la de mayor dificultad.
Tras los premios, todos los participantes recibieron un bonito obsequio conmemorativo, una práctica cuchara de madera y un llavero multiusos. Muchas gracias por vuestro esfuerzo.
Concluida la entrega de premios y obsequios todos pudimos degustar los deliciosos postres presentados al concurso.
En la comarca de Saja-Nansa encontramos Quijas, un lugar con un privilegiado patrimonio histórico que cuenta, además, con un paisaje montañoso plagado de colinas y bosques.
Podemos hallar desde yacimientos arqueológicos, declarados Bien de Interés Cultural en 1997, como la Cueva de la Estación y la Cueva de La Clotilde, hasta construcciones medievales y renacentistas que revelan un pasado noble. La edificación medieval más destacada es la Torre de los Bustamante, un sistema defensivo que dominaba la villa.
En el centro descubriremos la Ermita de San Francisco, que funciona desde la época medieval como lugar de culto. La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción del siglo XVIII, cuenta con una colección de arte sacro.
La Casa de los Bustamante y la Capilla de San Bartolomé son testigos del linaje noble de la familia Bustamante.
Os animamos a disfrutar de un paseo por la villa para concluir disfrutando de la gastronomía de la zona y de la animada charla con los raposiegos.
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Nos vemos en la próxima.







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