Volvemos a coger carretera hacia el sur de nuestra comunidad, y respetando el trayecto del tren hullero, hacemos parada en Mataporquera, capital de la olla ferroviaria.
Para todos aquellos que gozamos de la afición al cocinado en olla ferroviaria, no es desconocido que nuestra tradición nace en esta localidad, parada y fonda de ferroviarios que realizaban grandes trayectos para llevar el carbón desde La Robla hasta los altos hornos de Vizcaya.
En el ecuador del recorrido se paraban los trenes para hacer un pequeño descanso y aprovechar para recargar energías.
Los guardafrenos, además de obedecer las órdenes del vapor del maquinista y responsabilizarse de la carga y descarga, se encargaban de cocinar para quienes manejaban y se encargaban del tren en aquellos largos e interminables viajes. En un principio se comía dentro del propio tren, pero viendo que Mataporquera quedaba a medio camino, se esforzaban en coincidir para comer en la localidad e intercambiar conversación, así se creó el comedor donde se reunían los ferroviarios y factores. Aunque la estación disponía de cuarto de agentes donde los ferroviarios podían descansar, nos informan que también se inauguró la primera pensión vinculada a la ruta, por lo que la estación de Mataporquera se convirtió en una de las más importantes y referente de la ruta del tren hullero.
Gracias a Esteban García, que ya en el año 1935 fabricó la primer olla con una cazuela de porcelana y una carcasa de chapa, hoy podemos disfrutar de la exquisitez de los guisos que se elaboran en este noble artilugio.
También quiere esta localidad gozar del privilegio de ser la primera en la que se organizó un concurso allá por el año 1971, aunque antes de los concursos que conocemos hoy, coincidiendo con las fiestas de Santa Eulalia, que se celebran en febrero, los ferroviarios sacaban sus ollas y cocinaban en ellas para compartir con todos los vecinos del pueblo y honrar así a su patrona.
Hoy disfrutamos de una jornada de sol, con temperaturas agradables y en compañía de vecinos, ferroviarios y con la Asociación Gastronómica y Cultural de la Olla Ferroviaria de Mataporquera, dicha asociación se encargó de elaborar las raciones de olla ferroviaria que se repartieron a la hora de la comida entre todos los asistentes.
La organización nos obsequió con dos tortas de pan de Olea y con chorizo a cada olla participante. Muchas gracias por vuestro esfuerzo y colaboración.
A medida que la mañana avanzaba, los vecinos y amigos se iban acercando a la plaza atraídos por el aroma de los guisos.
Amenizados por la música de los piteros, siempre ligados a la cultura y folclore popular, y por el grupo de Danzas de San Sebastián, de Reinosa, fuimos entregando las catas a un jurado que se esforzó en cada uno de los 28 guisos presentados para otorgar los reconocimientos y premios.
Damos nuestra más sincera enhorabuena a Triana, que se alzó con el primer premio; a Luis de La Torre, que obtuvo el segundo premio y a Chema, que consiguió el tercer premio. Todos ellos vecinos de Mataporquera.
Felicitamos al resto de premiados de la jornada y agradecemos a todos vuestra presencia y participación, eje principal para no perder esta bonita tradición.
Tras la entrega de premios, la Asociación Gastronómica ofreció una degustación del guiso elaborado en olla durante toda la mañana entre todos los asistentes.
Desde Olleros de Cantabria queremos agradecer a la Asociación Gastronómica y Cultural de la Olla Ferroviaria de Mataporquera, a la Asociación de Ferroviarios, al alcalde y a los vecinos que nos habéis acogido con tanto cariño y que habéis compartido con nosotros vuestra historia, la historia de la Olla Ferroviaria.
También nosotros nos esforzamos, junto con las peñas y amigos que habitualmente participamos en los concursos que se convocan tanto en nuestra comunidad como en las vecinas Castilla y León y País Vasco, en mantener viva esta tradición y en difundirla por aquellos lugares que visitamos.
Volveremos el próximo año.
Invitamos a todos los que nos seguís a que visitéis esta pequeña localidad, a que os perdáis por sus pequeñas y empinadas calles y, cómo no, a compartir un momento de charla y ocio con los vecinos. Reservar un día de vacaciones o un fin de semana. No os decepcionará.
Seguimos publicando carteles, no olvidéis consultar la página y el calendario.
Nos vemos en la próxima.



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